Importancia del tema
Frente al concepto de Agendas Regionales, pueden plantearse dos tipos de visiones analíticas simultáneas: una, que abarca desde el concepto de micro región hasta los grandes movimientos internacionales de poder, y que da cuenta de la amplitud de lo regional . La otra , quizás mucho más polémica, que determina la dinámica de las lógicas de poder o voluntad política que hay detrás de quienes formulan dichas agendas. Es esta última la que hace variable el concepto de agenda, según se la combine con la anterior.
Así, las agendas regionales llevan implícitas un entramado de asimetrías y complementariedades en los intercambios políticos , por lo que de su análisis surgen preguntas como : ¿son dichas agendas g arantías para las minorías?, ¿Son la imposición del peso de las mayorías?, ¿Son el espacio de actuación de la sociedad civil?, ¿Son meras construcciones simbólicas?, ¿Son el cimiento de una nueva institucionalización por venir?, ¿Son promotoras de la integración y el desarrollo?, ¿Son inspiradoras de políticas públicas? ¿Son generadoras de teorías?
Sin duda alguna, la combinación de enfoques y sus respectivos interrogantes, potencian la discusión respecto del concepto de agendas regionales e ineludiblemente es difícil no pensarlas, al menos desde una deseable posición valorativa, como instituciones que permitan afrontar el desarrollo de los países con mayor éxito relativo . Lo que origina el surgimiento de esas agendas son respuestas políticas a problemas , o incertidumbres generadas de acciones conflictivas, a veces violentas, sobre la sociedad o la naturaleza, tal como la experiencia lo muestra día a día.
En este sentido , el éxito probablemente venga dado por debatir la construcción social de instituciones (reglas, prácticas y procedimientos) que consoliden un sistema regional entre países, lo mismo que a nivel intrapaís, de manera más estable y horizontal.
Sin embargo el concepto de agendas no se agota, dejando abierta la posibilidad de debatir diversos enfoques teórico-metodológicos, o la existencia de agendas teóricas alternativas.
Por todo ello, es que de manera simultánea, para sostener una agenda regional macro, es preciso también y de manera paralela, crear, discutir y sostener una agenda regional en la propia Argentina: la agenda revitalizada del federalismo formal y proclamado, que incluye obviamente su complejo mosaico de articulaciones sectoriales, entre las cuales el proyecto de integración en el ámbito sudamericano.
Todo ello identifica lo plural del concepto y su “omniabarcabilidad” analítica, y justifica el desafío de pensar las agendas regionales, como salidas ante situaciones críticas e inestables, como propuestas, pero también como verdaderas oportunidades.